CARACTERISTICAS
xbox360.
             
 
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  RIDGE RACER 6    
 
$ 599.00 MN.
 

 

Más de un lustro de espera…
Es curioso a veces como pasa el tiempo casi sin darnos cuenta de ello. Y es que aunque parezca mentira han pasado ya casi seis años (que se dice pronto) desde que Ridge Racer V, el último juego de la saga en consolas domésticas (corramos un tupido velo sobre ese extraño experimento llamado R: Racing, que se quedó a medio camino de todo) viera la luz un 4 de Marzo de 2000 acompañando el lanzamiento en el país del Sol naciente de la, por aquel entonces, recién nacida Playstation 2. Desde entonces hasta ahora, tan sólo Ridge Racer –Ridge Racers en Japón- de PSP ha seguido con fidelidad y éxito la senda fijada por aquella pionera recreativa Ridge Racer, que a finales de 1993 dio inicio a esta fructífera saga arcade que llegara a dominar por completo el panorama de juegos de carreras a mediados de los 90 junto al mítico Daytona USA de Sega.

 

Todos hemos soñado alguna vez con tener en nuestra habitación la impactante máquina arcade de Ridge Racer o Daytona USA, sueño que “casi” consiguió PSX con una gran conversión del juego de Namco que, conviene recordar, ayudó mucho, muchísimo, a una novata Sony en sus comienzos a introducirse con éxito en el jugoso mundo de los videojuegos. A Ridge Racer le siguió en la 32 bits de Sony en los años posteriores, Ridge Racer Revolution, Rage Racer y el considerado por casi todo el mundo la obra culmen de la saga: Ridge Racer Type 4 con el debut de Reiko Nagase, que se convertiría por aclamación popular en la musa virtual de la saga.

 

Una de las notas características de la franquicia ha sido siempre su fidelidad a las consolas Sony (excepto Ridge Racer 64 y Ridge Racer DS, aunque ambos fueron desarrollados por NST, un estudio interno de la propia Nintendo), hasta el punto que un Ridge Racer nuevo ha acompañado siempre el debut de cada nueva Playstation… al menos hasta ahora. Y es que esta regla no escrita se ha roto totalmente con Xbox 360 la nueva y flamante consola de Microsoft que fue lanzada primero al mercado USA a finales de Noviembre del pasado año y con ella el juego que nos ocupa: Ridge Racer 6.


Esto es un Arcade
Puede parecer una enorme perogrullada, pero quizás convenga aclarar antes de entrar a analizar este título a fondo esta cuestión. Y es que, al igual que Out Run 2 (el ejemplo más cercano en el tiempo), Ridge Racer 6 es un “arcade-racing” o juego de carreras arcade. Esto simple y llanamente quiere decir que todo lo que ocurre en pantalla, desde el manejo del coche, la física, derrapes o la velocidad están marcadamente exagerados respecto a la realidad quitando así cualquier atisbo de simulación. O dicho de otra manera, poco tienen que ver con juegos como Gran Turismo, Forza Motorsport e incluso (aunque menos) con el mismísimo Project Gotham Racing que son claramente los que dominan el género a día de hoy y los favoritos del gran público. Los primeros podrán gustar más, menos o nada pero son a fin de cuentas formas distintas de afrontar el género de la conducción. Es por ello que criticar a este juego, como mucha gente ha hecho, por ser de otra forma distinta a los estándares mencionados es algo realmente absurdo. Y como reza el dicho, para gustos… los colores.

 

 

¿Cómo podríamos entonces definir este juego de Namco? A grandes rasgos Ridge Racer 6 es el Ridge Racer incluido el nitro o turbo que iremos acumulando- “hiperdopado” y aumentado exponencialmente hasta hacerlo correr por los “circuitos” de una máquina del calibre de 360. Amén de la inclusión del Live (del que ya hablaremos más adelante) que supone toda una revolución en la saga.

 

 

El derrape es mi pastor
Aunque el derrape ha sido siempre la característica fundamental del manejo y control de los Ridge Racer, en esta nueva entrega adquiere un significado aún mayor. Es más, es la clave de todo. La razón de ello es bien sencilla; en RR6 vuelven a hacer acto de aparición los nitros o turbos que fueron introducidos por primera vez en el título de PSP. Dispondremos de un pequeño marcador con tres barras que se irán llenando conforme derrapamos. La mecánica es bastante sencilla: cuanto más derrapes a gran velocidad realicemos más se llenarán las barras. Podremos así realizar un nitro simple, doble o hasta triple según se llene dicha barra a distintos niveles, lo que nos dará diferente impulso o turbo durante un periodo de tiempo determinado según queramos gastar uno, dos o tres nitros.

 

Como podréis suponer, este hecho cambia totalmente lo que ha venido siendo hasta ahora la dinámica de las carreras en un Ridge tradicional y aunque en un primer momento no resultarán fundamentales, en niveles de competición avanzados resultarán decisivos para llevarnos el primer puesto (más que nada porque los rivales los usarán también a destajo). Llegados a este punto hay que comentar dos consejos elementales sobre los nitros: el saber usarlos justamente en el momento adecuado de la carrera –puede parecer obvio pero en la práctica no siempre lo será, debiendo nosotros trazar una estrategia según el circuito y las circunstancias de cada carrera- y sobre todo, el dominar perfectamente la “carga final”, que no es sino aprovechar justo al acabar el nitro el impulso final de éste para derrapar todo lo posible y así recargar muy rápidamente las barras.

El resto de la jugabilidad es invariablemente igual que en los otros títulos de la saga. Los numerosos vehículos que vayamos obteniendo (exceptuando los modelos especiales) se irán agrupando en distintas clase de potencia y según su tipo derrape en Estándar, Dinámico y Suave. Normalmente los dinámicos suelen alcanzar velocidades punta algo mayores pero su difícil manejo no recompensará a la mayoría de jugadores esta supuesta ventaja.

 


Diversión total asegurada
Ridge Racer 6 supone un verdadero prodigio de la adicción y diversión llegando en las últimas carreras a niveles tremendos. Se puede decir más alto pero no más claro. Lo que hace grande al juego es la absolutamente perfecta curva de dificultad que traza, en donde casi sin darnos cuenta iremos perfeccionando y depurando hasta niveles insospechados nuestra conducción. El modo historia es bastante largo y aunque podría parecer algo repetitivo, posee una mecánica tan adictiva que nos “picará” una y otra vez irremediablemente en aras a arrancar una décima más o mejorar el derrape en esa endemoniada curva que se nos resiste. Y más teniendo en cuenta que aquí sólo nos valdrá acabar primero para pasar a la siguiente carrera. Los distintos tipos de reglas añaden algo de variedad (no será lo mismo afrontar una carrera normal que una en donde se nos restringen los nitros o un duelo uno contra uno… por ejemplo) y además tenemos los modos Contrarreloj y Carrera Rápida que supondrán retos añadidos, incluyendo el desbloqueo de jugosos extras y logros, unos offline… y otros online.

 
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